A confesión de parte

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Por: Bonaparte Gautreaux Piñeyro
Cuando se dispuso preparar un rico sancocho criollo de las siete carnes, porque hay dinero sobrancero para ello, a nadie se le ocurrió que se desprendería un trozo de cáscara del mismo palo que le echara un ingrediente que el diccionario describe como “porción compacta que el excremento humano expele de una vez”, aunque es más fácil llamarlo por su nombre: un mojón.

Hay personas que se han comido un tiburón podrido y ni siquiera eructaron. Tremenda acusación en este momento de la comilona en el que muchos invitados niegan que asistieran al sarao, que no comieron del sancocho, aunque se emplearan un viaje de ricos perfumes para combatir la peste, porque plata hay para comprarlos.

Que Felucho Jiménez miembro del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), diga que todos los miembros del organismo conocían de la sobrevaluación de las obras ejecutadas por la constructora brasileña Odebrecht, es arrojar un barril de pupú sobre el grupo, a quien no baña lo salpica en un 90 por ciento.

Tal acusación debe ser respondida por cada uno de los miembros de la alta instancia del partido morado, sin que haya excusas para decir “no he leído la prensa ni escuchado la radio o la televisión”.

Usted sabe que hablan de usted y que la denuncia, la acusación, el señalamiento, no lo hace un miembro de la oposición sino uno que, al igual que usted, tiene corresponsabilidad en los asuntos de gobierno quien, además, conocía todo sobre la Odebrecht.

Felucho pone distancia de sus amigos y conmilitones del PLD, a quienes acusa de conocer que se robaban los dineros del pueblo y callaron cobardemente o por complicidad, ambas actitudes imperdonables.

Decide dar municiones al tímido Ministerio Público quien tiene ahí un excelente material para investigar y profundizar cuando tiene la declaración de un miembro del CP del PLD en cuyas administraciones se han producido los más negocios con Odebrecht.

Jiménez aseguró, además, que el pago de los US$92 millones en sobornos otorgados por la empresa brasileña Odebrecht “es lo de menos en la trama de corrupción que existe”.

El golpe es tan fuerte que el folclórico senador Charlie Mariotti cantinfleó y tildó como “procedentes e improcedentes, oportunas e inoportunas, responsables e irresponsables” las declaraciones de Jiménez.

Quizá alguno de los corresponsables llegue al tribunal como el personaje de las Mil y una Noches, riendo y llorando, mientras frota sus ojos con una cebolla, a pie y montado, subido sobre un burrito que le cuelguen los pies, vestido y desnudo, con una atarraya.

La acusación de Felucho tiene más fuerza que todos los desmentidos y los comentarios de las bocinas intentando descargar de culpas a los jorocones del PLD.

Que hablen, no tienen excusas para callar.

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