Caso Emely Peguero deja muchas familias destruidas y desnuda sociedad sin valores

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Por David Ruiz/ @DavidRP_SDN

Digno de la fría creatividad de algunas series de Nexfli o Investigation Discovery, el caso Emely Peguero ha provocado un aluvión de reportajes, tiros en vivo, notas  y primeras planas, por la conmoción , claro está, que dejan este tipo de sucesos en los pueblos. Con la gravedad que el nuestro ya no cree en la justicia.

Una rápida investigación encabezada por el inspector general del Ministerio Público, Bolívar Sánchez,  permitió encontrar el cuerpo de la joven que al momento de ser asesinada tenía cinco meses de embarazo pese a tener tan solo 16 años de edad.

Pero el hallazgo del cuerpo de la adolescente  Emely Peguero, en una finca de  la sección La Guama, Cayetano Germosén en Moca, en vez de darle un respiro a las autoridades y la sociedad, se convirtió en un espectáculo del morbo y amarillismo que ya no es exclusividad de los medios de comunicación, pues la difusión de las imágenes por WhatsApp, Facebook, Twitter y otros medios electrónico encendió la chispa de tal manera que  han recrudecido las protestas y reclamos de justicia desde Sánchez Ramírez hasta Salcedo .

El informe forense del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), de la autopsia practicada al cuerpo en descomposición de la joven adolescente ha determinado que la occisa  habría fallecido por hemorragia interna del útero por aborto inducido y golpe contundente en la cabeza con hundimiento del cráneo, el cual recibió aun estando viva.

Pero como si fuera poco, el cadáver fue empacado en un saco, metido en una maleta y trasladado a diferentes puntos ante de ser encontrado en avanzado estado de putrefacción, imágenes que al salir a la luz pública enardecieron la ya disparada indignación   y repudio a este hecho.

Justicia

El clamor de las marchas, protestas violentas, agresiones a los principales imputados el novio de la joven Marlon Martínez y su madre Marlín Martínez, es que se haga justicia, aunque muchos quisieran traer la figura del antiguo Talión, “ojo por ojo, diente por diente”.

Por ello una multitud atacó a pedradas y golpes al contingente policial que trasladaba a la señora Marlín Martínez tras el Juzgado de Atención Permanente de la provincia Duarte, haberle dictados  tres mese como medidas de coerción en Palacio de Justicia de San Francisco de Macorís.

Reflexiones

Tras este caso son muchas las familias destruidas, pero la doble moral de mucho solo ven una muerte.

Todos damos como villanos de esta historia a  Marlon Martínez, por buscar una salida fácil a su error  y su madre Marlín Martínez por ser la mente maquiavélica, que valiéndose de poder político y económico robó el futuro y la vida de esta joven inocente con un gran futuro, que en vez de pedirle a su hijo que afronte su la situación como el macho que se acostó con una niña, le apoyó en cada paso macabro y criminal.

De igual manera faltan imputados que tendrán que acudir ante la justicia a explicar su participación en el encubrimiento de este caso.

Pero el caso fue tan cruel que quitó los pantalones a las autoridades, obligándole a encontrar otras víctimas que como Emely fueron asesinadas aunque sus caso no fueron tan mediáticos y sonoros.

¿Pero dónde está la sociedad a la que pertenecen estos sicópatas?

Esa sociedad que no educa en valores

Esa que condena a la niñas que salen embarazada y la abandona a su suerte

Esa que negocia matrimonio por conveniencia entre niñas y adultos

Aquella que tradicionalmente ha visto el aborto como un brebaje purificador de razas

Esa sociedad que solo tiene respuesta para los que tienen nombre, apellido, dinero o como el caso Emely se vuelven virales.

Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

 

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