Como en una casa

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Por Claudio Caamaño Vélez
En una casa entran las personas que son invitadas a pasar, y permanecen dentro bajo las condiciones que establezcan los dueños de ese hogar.

He ido a casas donde todos los que entran deben quitarse los zapatos ¿y que hago?… Me quito los zapatos. Otras veces me dicen que no hable fuerte… y bajo la voz.

Hay personas que plantean un mundo sin fronteras, pero eso sería igual a plantear casas sin puertas.

Que todo el que quiera pueda entrar a tu casa y quedarse por el tiempo que lo desee, y como lo desee.

Sería bueno que quienes plantean ese mundo sin fronteras inicien por quitar las puertas de sus casas.

Otros dicen: “El inmigrante viene al país huyendo a la miseria que está pasando en el suyo”. ¿Entonces, vamos a dejar entrar a nuestra casa a todo el que esté afuera sin un techo? Imaginen que una persona sin hogar, de los que hay muchos aquí, entra a tu casa, ¿vas a dejar que se quede a vivir contigo?

Sería bueno también, que quienes plantean que debemos acoger al inmigrante porque es una víctima, comiencen por acoger en sus hogares a esos que viven bajo los puentes y elevados, pues ellos también son víctimas.

Este país, la República Dominicana, es la casa común de todos dominicanos, en ella deben entrar quienes decidamos recibir (visado, permiso de residencia), y que permanezcan dentro en las condiciones que establezcamos (leyes migratorias).

Pones puertas y ventanas en tu casa, no porque seas racista ni inhumano, lo haces porque tienes el deber de proteger tu hogar y tu familia.

Asimismo un Estado tiene el deber de proteger a la inmensa familia que vive dentro: el pueblo.
Reitero mi postura de tratar este tema con objetividad y respeto.

No voy a ceder a los chantajes de quienes señalan de racista, xenófobo, y reaccionario a todo aquel que levanta su voz para defender la patria.

Tengo el sagrado derecho, y el irrenunciable deber, de defender la soberanía dominicana, y velar por los mejores intereses de mi país y mi pueblo. Sobre todo ahora que nos gobiernan unos serviles, entreguistas y antipatriotas.

claudiocaamano@gmail.com