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Una justa respuesta al compañero Reynaldo Soriano

Por Ramón Altagracia

Desde que era un joven mozalbete, lleno de inquietudes y aspiraciones, fui un ferviente seguidor del profesor Juan Bosch, así como de sus ideales y propuestas. Fue mi ejemplo a seguir por ser el orador que desde un balcón arengaba persuasivo a las masas en el parque Colón, comprometido con su pueblo en todo momento.

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) creado, el 15 de diciembre de 1973, por el Prof. Juan Bosch y un reducido grupo que le acompañó en su salida del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), fue un partido diferente, bien organizado, con disciplina, con buena formación política, en el que reinaba el compañerismo, la solidaridad y el respeto entre sus dirigentes y miembros.

El PLD que se ha caracterizado por ser la organización política más importante del sistema de partidos en el país, debido su cohesión interna y sus pasos agigantados a través del tiempo.

Cuando el profesor Juan Bosch creó los Círculos de Estudios y los Comités de Base lo hizo para formar a los peledeístas y discutir los problemas a lo interno, incluyendo los temas de las comunidades en donde tenía su radio de acción el Comité Intermedio, para así buscar las posibles soluciones.

La pérdida del poder en el año 2000 facilitó la apertura del partido para que la cantidad empezara a engrosar las filas de la organización, en la que la calidad y la formación política pasaron a un segundo plano y las aspiraciones por cargos en las instituciones del Estado empezaron a corroer la disciplina, naciendo allí las discusiones estériles y el pensar “en lo mío” y no en la colectividad.

La disciplina, los métodos de trabajo, la unificación de criterio, la solidaridad, el compañerismo y el respeto mutuo, fueron desapareciendo sin que muchos pudieran darse cuenta.

Muchos de los compañeros, algunos por el populismo, otros por el “vivaracho” han ido perdiendo los valores de solidaridad y compañerismo.

Recuerdo con nostalgia los niveles de familiaridad que existían en el partido, en la que cuando alguien se enfermaba o dejaba de asistir a la reunión del comité intermedio por un tiempo, se formaba una comisión que lo visitaba a su casa para saber de él. Ya hoy es solo una quimera.

Veo como compañeros tratando de maniobrar y manipular informaciones con el objetivo de escandalizar la población y crear discusiones infecundas entre los propios compañeros de partido, o más bien querer empañar una buena gestión, buscan llamar la atención.

Recientemente el exadministrador del Parque Nacional Mirador Norte Reynaldo Soriano, se destapó con un desacertado, carente de fundamento e inusual comentario en las redes sociales en la que busca llamar la atención de un hecho que no es más que una solución a futuro a un problema nodal de los barrios de la marginal de los ríos Ozama.

“El parque Mirador Norte, una obra extraordinaria para la conservación y preservación del cinturón verde del gran Santo Domingo. Esta maravilla de la naturaleza está a cargo de un patronato y un administrador. Hoy está siendo depredada por manos criminales, que tumban sus árboles y crean trincheras dañando el ecosistema sensible aquí protegidos, contaron estos criminales ambientales con los permisos del congreso y el patronato. Santo Domingo Norte hoy tus riquezas están en peligro de desaparecer” con esta posición salió el compañero Soriano, sin valorar a profundidad e investigar las razones de su desacertada e insostenible denuncia.

Si algo me motivó a estudiar la carrera de derecho, fue la importancia de hacer denuncias luego de una exhaustiva investigación, pero sobre todo contar con las pruebas necesarias para poder sustentarlas y no hacer el ridículo ante los demás.

Desconoce el compañero Soriano que existe un acuerdo interinstitucional entre el Parque Mirador Norte y la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), que por mandato del presidente Danilo Medina Sánchez tiene el objetivo de construir la Planta Depuradora Mirador Norte-La Zurza, con el propósito de reducir la descarga de aguas residuales domiciliarias de 24 barrios del Distrito Nacional, Santo Domingo Norte y de 54 industrias en los ríos Ozama e Isabela.

Ignora Soriano que fue necesario hacer algunos ajustes mínimos para que por el subsuelo mediante unas tuberías especiales se intercomunique el viaducto y la parte afectaba que servirá para el traslado de las aguas residuales.

Qué pena que usted como exaministrador del Mirador Norte, no se haya detenido a investigar que este importante proyecto está diseñado en tres etapas, y en la última serían incorporados los sectores de Sabana Perdida, Villa Mella y Los Guarícanos, del municipio Santo Domingo Norte, que por sus innumerables cañadas es un dolor de cabeza las aguas residuales. Que el mismo se construye en la Jacobo Majluta por ser una parte alta que permitirá depositar las aguas tratadas a los ríos mediante el sistema de gravedad.

Debo decirle querido amigo Soriano que este acuerdo interinstitucional contempla además que al final de la obra debe restablecerse la zona y la rehabilitación forestal de la parte afectada.

A caso no recuerda usted compañero Reynaldo Soriano que cuándo su administración de este importante pulmón ecológico suscribió ese mismo acuerdo con la Opret, para la construcción de una estación del Metro, en la misma ruta que se está utilizando actualmente en la que igualmente afectaba parte de la naturaleza del parque y nadie le criticó en aquel entonces, pese a que nunca se cumplió lo pactado a cabalidad ya que los hierros que sobraron del proyecto aún recuerdan aquellas fallas.

Jamás olvides que el rescate de los ríos Ozama e Isabela fue establecido por el presidente Danilo Medina al emitir el decreto 260-14, para la recuperación de las cuencas baja, media y alta de ambos acuíferos.

El Mirador Norte es el área protegida más grande de Santo Domingo y uno de los lugares más apropiados para disfrutar de la naturaleza, cuya administración encabezada por el compañero Leandro González se esfuerza no solo por preservar su esplendor natural, sino que además sus diversos atractivos espacios para la recreación de la familia.

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