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Temo y el Eclesiastés

Por Nelson Marte

Porque tengo a Temo entre los dirigentes del PLD que hay que seguir con atención, no me sorprendió para nada verlo cantando, bailando y riendo de buenas ganas y con toda soltura el merengue Dolorita, en una de estas celebraciones de pimentosa tradición navideña.

No me ha sorprendido Temo porque siempre me ha parecido una persona auténtica, dirigente que asume la responsabilidad que vive su partido en cada ocasión.

Temo es esmerado cultor del Eclesiastés, mandato bíblico conforme el cual hay un tiempo para cada cosa, lo que en su caso conlleva asumir las responsabilidades políticas, profesionales y personales dispuestas en cada coyuntura.

Cuando en el PLD aún existían sueños de trabajar por el desarrollo, el bienestar y progreso del pueblo, cuando aún la cúpula morada decía que creía en la directriz boschista de servir al partido para servir al pueblo, Temo hizo el trabajo.

Fue eficiente asesor técnico en  la Cámara de Diputados. Coordinó  los equipos que estructuraron  los programas de gobierno del PLD y asumió la dirección de estrategia de las campañas electorales de los años 1996, 2000, 2004 y 2008.

Es verdad que su rol como director de la entonces CDE, de 1996 a 1998, fue efímero, empañado por el incumplimiento de la promesa de campaña de que llegado al poder el PLD resolvería la crisis energética en meses,  pero terminó siendo Secretario Técnico de la Presidencia en los últimos dos años de ese primer mandato de Leonel Fernández y al parecer lo hizo bien, pues repitió en el cargo de 2004 a 2008.

Siguió en tan importantes funciones  hasta que fue convertido en el Secretario de Estado de Economía, Planificación y Desarrollo, hoy Ministerio. En pocas palabras, que mientras políticamente era un tercer hombre en el partido, detrás de los presidentes Leonel y Danilo, era el principal estratega del gobierno del PLD en materia de planificación y ejecución de las políticas públicas.

Cuando perdidos los principios primigenios se advirtió que la corrupción permeaba al PLD hasta la médula, Temístocles advirtió que “El dinero lo ha corrompido todo en el PLD”, que “se ha convertido en un mecanismo de ascenso individual en donde predomina el pragmatismo y la ausencia de ideas”.

Alertó contra “hechos bochornosos que deberían de avergonzarnos”, subrayando que muchos dirigentes estaban “cayendo en el cinismo, perdiéndose en los ideales, y tolerando y hasta justificando la corrupción.

“El personalismo y la falta de disciplina han hecho metástasis en la organización, donde el dinero lo ha corrompido todo”.

Y finalmente cuando el gobierno de su Partido le falta el respeto al país montando una charlatanería como indagatoria de la descomunal estafa de Odebrecht, Temo publica de manera responsable un comunicado en el que reconoce que el PLD incurrió en el pecado original del entramado internacional de tráfico de influencia y corrupción, al usar el dinero de la firma brasileña, aunque dijo no saber la procedencia,  para financiar las campañas electorales moradas en las elecciones de 2008, 2012 y 2016.

Como en Eclesiastés, Temo cumple cada vez con lo que hay que hacer.

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