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De genocidas a filántropos

Por: Narciso Narciso Isa Conde

La explosión en POLYPLAS (Villas Agrícolas, Capital dominicana), responsabilidad compartida del Grupo Díez-Cabaral y Propagas de Arturo Santana), y varios gobiernos, incluido el actual, con sus respectivos Ministerios de Industria, Medio Ambiente y Trabajo, ha tenido el poder mágico de convertir genocidas en filántropos.

Los culpables de muchas muertes, unas admitidas y otras escondidas, numerosos trabajadores quemados, mutilados, casas, escuelas, negocios e infra-estructuras  destruidas y afectadas, proclaman ahora a los cuatro vientos, amplificados por el poder mediático que responde a sus designios, que están destinando cuantiosos recursos para “ayudar” a las víctimas de la explosión.

Previamente simularon el dolor que embarga sus generosos corazones y hasta lloraron lágrimas de cocodrilos.

Muerden, desagarran y luego lloran las penas de otros.

El primero en hacerlo fue el gobierno de turno, que tutela un Estado que ha permitido que se violen todas las normas de seguridad empresarial y protección al pueblo trabajador y a la sociedad.

Campante, sin remordimientos, el Presidente Medina y sus íntimos colaboradores se presentan compungidos y generosos, usando los fondos de los contribuyentes para cubrir compensaciones que les corresponde asumir a los dos consorcios privados que generaron la tragedia.

La palabra “ayuda” prolifera a granel por medios de comunicación escritos, radiales y televisivos, colmando además redes sociales manipuladas. Casi nadie la rebate.

Uno de los grandes victimarios se disfraza de “Santa” y “Reyes Magos”.

Pero las farsas y los sainetes no se quedan en la esfera del poder público sobornado por dos de los grandes grupos económicos tradicionales. Va más allá…

Estas dos “familias”, de las 18 o veinte que históricamente nos han saqueado y sobre-explotado sin contén, al tiempo de tratar esconder sus prácticas empresariales criminales, no han tardado en vestirse de filántropas, anunciando un gran fondo de “ayuda” a sus víctimas,  a ser canalizada a través de una de las iglesias de la zona. Su bondad pasa así a ser vigilada por la misma virgencita y el propio Jesucristo.

Igual que el  Gobierno, socio de la asociación estatal delictiva que ha creado esta alarmante inseguridad en empresas, barrios, caminos y carreteras…que concretamente permitió la permanencia de un complejo industrial de alto riesgo en una gran barriada humilde de la Capital (Villas Agrícolas), que sus componentes se hicieron cómplices del irrespeto a todas las regulaciones establecidas y convirtieron su dinámica empresarial en una encerrona al borde de la explosión…ambos consorcios, al tiempo que bloquean las verdades que los inculpan , se presentan como adalides de la solidaridad humana.

El coro de falsedades, aunque abruma, no convence; y la verdad es que este hecho trágico ha puesto al desnudo otra vertiente macabra del sistema de corrupción, sobre-explotación  e impunidad imperante.

Las máscaras de los tutumpotes del CONEP se están cayendo al piso y qué bueno que así sea, aunque hay que lamentar que el costo en dolor sea tan alto.

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