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El NO al Pacto Migratorio

Estados Unidos, Austria, Australia, Chile, Croacia, Italia e Israel son solo algunos de los países que se abstuvieron de participar en las negociaciones del pacto, y la Republica Dominicana compartió con aquellas naciones la decisión de no firmar el acuerdo.

PorJuan Alberto Liranzo
El Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular es un acuerdo intergubernamental firmado por 164 países en los días 10 y 11 de diciembre del presente año en Marruecos y que inicialmente fue impulsado por la Declaración de Nueva York para Refugiados y Migrantes.

En principio los propósitos del pacto son loables, pues se trata de un paso más que da el mundo hacia la obtención de una migración más segura y regular así como también un sustento legal internacional para el tratamiento de aquellos males que se asocian a la migración ilegal. No obstante a los “buenos propósitos” que inspiran el acuerdo, una cantidad significativa de países no solo se negaron a firmar el pacto, sino que también dejaron de asistir a la conferencia donde se esperaba la suscripción del mismo.

Estados Unidos, Austria, Australia, Chile, Croacia, Italia e Israel son solo algunos de los países que se abstuvieron de participar en las negociaciones del pacto, y la Republica Dominicana compartió con aquellas naciones la decisión de no firmar el acuerdo. Es curioso que un país como Republica Dominicana, con tendencias recurrentes de firmar los acuerdos intergubernamentales, se haya desmarcado esta vez del Pacto Mundial para la Migración. Se entiende que el pacto no es, conforme a lo planteado en la conferencia de Marruecos, vinculante jurídicamente para los países suscriptores, pero sí políticamente comprometedor.

De acuerdo a la respuesta oficial dada por nuestro país para explicar su negativa de firmar el pacto, la adopción del acuerdo generaría compromisos que podrían socavar las medidas migratorias así como la consecución de una serie de cargas que desbordarían los recursos nacionales. Y es que el pacto, amén de hacer más digna la condición del extranjero que migra, lo que procura es dotar a los migrantes de un especie de derecho que comprometa a los estados de destino a ofrecer las mismas condiciones jurídicas, con los deberes y derechos que esto comporta, de que gozan los ciudadanos de dicho país, sin importar el estado de legalidad o no en el que se encuentren los inmigrantes.

Nuestro país tiene razón en decir No a la suscripción del acuerdo, pues la realidad migratoria que vive el país difiere en esencia de la realidad vivida por la mayoría de los países que se hacen signatarios del acuerdo, y el tratamiento que la Republica Dominicana debe dar al problema migratorio es cuestión nacional que no debe ser tratado con fórmulas de índole global. Asumir el Pacto Migratorio iba a significar para el país una carga incluso presupuestaria al tener que dar respuestas a los problemas que de manera particular presentan los inmigrantes y más aquellos que se encuentran de manera ilegal en nuestra nación.

Abocado al tema, no firmar el Pacto Migratorio debe ser visto como una respuesta responsable de la República Dominicana a la comunidad internacional, siendo una postura coherente a nuestra problemática fronteriza que, al paso del tiempo, deberá ser aplaudida.

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