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A propósito del caso David Ortiz: Nos urge una reforma al Código Penal Dominicano

Por Juan Alberto Liranzo

El pasado 9 de junio del presente año el ex-pelotero de las grandes ligas, David Ortiz, fue impactado por un disparo en la espalda mientras compartía con unos amigos en uno de los lugares de recreación nocturna de la avenida Venezuela de la Zona Oriental en el Municipio de Santo Domingo Este. Al propagarse la noticia, inmediatamente comenzaron a surgir diferentes teorías sobre las  posibles razones que llevaron a la consumación del hecho. Algunos decían que se trataba de un atraco, otros aseguraban que se trató de un encargo, pero nadie sabía en teoría la identidad de los autores del hecho.

La noticia conmocionó no solo al país, sino también a una parte del mundo occidental, sobre todo en aquellos países donde valoran y admiran a las figuras importantes del béisbol. Frente a la tragedia, muy prontamente las autoridades comenzaron a investigar el hecho y en un tiempo record lograron ofrecer los resultados preliminares de una investigación efectiva. Más adelante, se dieron a conocer los responsables, mediatos e inmediatos, del lamentable suceso.

De aquel acontecimiento son muchas las conclusiones a las que se puede arribar, sin embargo, es importante detenernos en un aspecto no discutido, poco relevante a la opinión pública, pero de suprema importancia; y son las pocas opciones que nos brinda el Código Penal actual a la hora de individualizar responsabilidades múltiples en casos como los de David Ortiz.

En nuestra normativa penal actual, los agentes que intervienen en un hecho delictivo podrán ser enmarcados solamente en dos tipos de participación: la autoría y la complicidad, y resulta que ambas formas de intervenir en un ilícito son insuficientes para definir las maneras posibles que una persona puede intervenir en dichos hechos.

En las versiones oficiales dadas a conocer por las autoridades se sindicaron a varias personas como agentes implicados en el ataque al señor David Ortiz, entre ellas un hombre como el responsable de haber disparado directamente a la estrella del béisbol, otros como individuos que cercaban el área y que acompañaban al atacante, y sobre todo una persona como la responsable de haber ofrecido la suma de 400,000 pesos a fin de que se ejecutara la acción. Debido a las múltiples maneras en que aquellos individuos intervinieron en la comisión del hecho, el Código Penal Dominicano no se basta en definir dichas participaciones, ya que solo podrán dividirse unos como autores y otros como cómplices.

Pero ¿Qué pasa por ejemplo con aquel que solo paga en dinero la acción de matar a una persona? ¿Debe este responder como autor mediato o como “autor intelectual” como suele llamársele coloquialmente?

De acuerdo a las teorías que definen la participación criminal de los agentes aquel que influye la idea en otro de cometer un crimen, ya sea atreves del pago de dinero o por cualquier otro medio, debe responder como INDUCTOR, figura inexistente en nuestra normativa actual. También existen diferencias marcadas en aquellos que deben responder como cómplices o como cooperadores necesarios, figuras estas en las cuales pudieran muy bien enmarcarse algunos de los responsables del atentado cometido contra David Ortiz, pero así como ocurre con el Inductor, en nuestro país no existe por el momento la figura del cooperador necesario.

Al momento, todos los implicados en el caso del ex pelotero de las grandes ligas deberán responder ya sea como autores y otros como cómplices, quedando evidenciado el desabastecimiento que tenemos en nuestro Código Penal de figuras importantes que aparecen, en todas sus formas, en los hechos de carácter delictivo y que sin ellos no podrá hacerse jamás una idónea individualización de aquellas formas de participación.

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