¡Lo prefiero mudo presidente!

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Por Joan Leyba Mejía

Los hechos no mienten. Un aforismo inequívoco y esto lo sabe Danilo Medina y todo aquel que tiene “ojos para ver y oídos para escuchar”. Así de simple señor presidente, acaba usted de meter la pata a lo más profundo del lodo y demostrar que mas el loco, todo este tiempo se nos ha hecho el ciego y el sordo. Y deja claro con la desfachatez que le caracteriza, su complicidad en la corrupción que envuelve sus mandatos dotándolos de impunidad. Se sabe señor presidente, que “decir” solo es posible distinguirlo cuando se hace, pues la palabras sin hechos son huecas y banales, por lo tanto no dejan nada concreto.

Así pues, no obstante las palabras altisonantes y desatinadas con las que trata desde hace un tiempo, desligarse del abuso que se ejerce desde su paso por la primera magistratura del Estado, ya sabemos de lo que usted es capaz. No pretenda entonces, que volvamos a confiar en su discurso, porque nadie en su sano juicio intentaría hacerlo de nuevo. Pues este tiempo en el que usted y los suyos se han burlado sin contemplación de nosotros, ha servido para ir desnudando con sus actos el poco interés que tiene por aclarar los hechos de corrupción más aberrantes que se hayan cometido en toda nuestra historia reciente. Todos ellos, perpetrados por sus funcionarios y compañeros de partido.

A pesar de eso me pide ver y escuchar. Tenga presente que mis ojos han visto, y es bueno que lo sepa, un ingeniero humilde, vestido de unos sueños en los que creyó, sueños que usted le vendió a la gente de abajo, morir en el baño de un órgano estatal, acosado por las deudas y sumido en la depresión que provoca la vergüenza, después de darse un tiro en la cabeza, producto del atraco al que fue sometido, por gente de su confianza. Mis ojos, quizá por atrevimiento han tenido que ver como su amigo Miguel Pimentel Careh, responsable de esa muerte, creó una estructura mafiosa para hacerse con el dinero del cuatro por ciento de la educción, en frente sus narices presidente y no pasarle absolutamente nada.

He visto, y que bueno que me lo recuerda, a un cónsul corrupto, traficante de ilegales haitianos, después de haber sido sometido por dichos hechos y cancelado por su predecesor, ser nombrado por usted para un puesto similar. Mis oídos, los que no he podido ni me interesa subyugar, han tenido que oír estos interminables cinco años; el discurso mentiroso de un presidente arrogante y unos funcionarios corruptos, defender a los que nos han robado hasta la forma de pensar. He visto y oído, y sé que usted también, como usaron de preservativo al ingeniero Diandino y sus empresas de carpeta, evasoras de impuestos, para desviar el caso ODEBRECHT y luego engavetar el expediente como si nada hubiera pasado.

Veo, del tiempo presente, un Procurador sometiendo un expediente laxo contra un acto de corrupción de dimensiones colosales, a sabiendas de que si caen las vacas sagradas, también caerán los dueños del corral, pues no hay animal por hábil que sea que rompa la cerca sin que el dueño se percate. Oigo señor presidente con el mayor el de los pesares y la peor de las preocupaciones; un pueblo exclamar todos los días que se le haga justicia y que todos los que nos ha robado sean sometidos y condenados por “su Justicia” en un país que solo les ofrece garantías a jurídicas a delincuentes de cuello blanco y sus compañeros de partido. Veo y oigo de nuevo; como su procurador saca del expediente “SUPERTUCANOS” a congresistas de su corriente para no perjudicar su estructura.

De ver y oír señor presidente, le juro ya estamos hartos. El pueblo está cansado de palabras bonitas y promesas vacías. Ahora queremos acciones en contra de una impunidad promovida y protegida desde su gobierno a favor de los suyos. Mi pueblo, que como nunca antes se encuentra unido a una sola voz, le clama y reclama acciones concretas en contra de la corrupción y la impunidad. Eso presidente, no es mucho pedir para un hombre que conmovió medio mundo con aquello de que un funcionario de su gobierno iba a ser investigado solo “por el simple rumor público”.

No se me haga el loco, pues mucho daño nos ha hecho haciéndose el sordo y el ciego. Prefiero con toda franqueza que sea mudo como nos tiene acostumbrado, a que juegue con la inteligencia de una nación cansada. No siga presidente acorralando a este pueblo que ha sabido muchas veces por pacifico y timorato que le parezca, salir de dictadores y dictadorzuelos de mas que categoría que usted. Y sepa, que si el dominicano se decide, no serán suficientes sus aparatos represivos, porque como dice -José Pablo Feimann- “Los aparatos dan muchas cosas. Poder por ejemplo. Pero no inteligencia que es siempre más que el poder.

No siga jugando presidente, no me diga otra vez que vea y oiga.

¡Lo prefiero mudo presidente!

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