Trump y Clinton, cara a cara esta noche por primera vez en 11 años

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La última vez que se vieron en público fue durante la tercera boda del magnate. Pero esta vez es previsible que no haya risas ni abrazos. Lo que ocurra esta noche será lo más parecido a lo que ya muchos creen será la batalla política del siglo.

HEMPSTEAD, Nueva York. Cuando Hillary Clinton y Donald Trump se vean las caras este lunes a las 9pm, ET, se espera que ambos se estrechen las manos en lo que será probablemente uno de los gestos más minuciosamente analizados de la noche.

¿Cuánto durará el saludo? ¿Se sonreirán? ¿Se cruzarán alguna palabra? ¿Hará alguno un gesto intimidatorio?

Será un encuentro incómodo en medio de una de las campañas más negativas que se recuerdan.

Probablemente será distinto al saludo entre Barack Obama y Mitt Romney en el primer debate de 2012. Ambos se dieron la mano durante varios segundos con una sonrisa afable que mostraba claramente los dientes mientras se daban varias palmadas en el brazo y parecían desearse buena suerte.
El saludo que veamos este lunes por la noche será seguramente más frío y directo, aunque con el imprevisible Trump sobre el escenario es difícil hacer predicciones.

“La gente estará pendiente de señales de dominio de parte de él”, le dice a Univision Noticias Michael D’Antonio, uno de los biógrafos de Trump. “Será difícil para él no tratar de aprovechar ese momento”.

Clinton por su parte tendrá que guardar un equilibrio para mostrarse al mismo tiempo poderosa y empática, añade D’Antonio. “Las mujeres lamentablemente son juzgadas por estándares distintos. Si sonríe poco la criticarán por fría y mezquina. Si sonríe mucho dirán que es débil”.

La demócrata cuenta aquí con la ventaja de su experiencia como secretaria de Estado, una etapa en la que tuvo que enfrentarse a apretones de mano incómodos.

El asesor en debates políticos Javier Maza predice un saludo cortés y breve. “Clinton tratará de mantener el brazo rígido y extendido, sonreirá pero no mostrará los dientes. Dudo que mantengan el apretón mucho tiempo porque les dará calambre”, le dice a Univision Noticias.

Viejos tiempos

Será la primera vez que los veamos juntos en público en esta campaña, pero hay una imagen de ellos del pasado que contrasta sorprendentemente con la realidad de esta campaña.

Se trata de la foto de ambos abrazados entre risas en 2005 durante la tercera boda de Trump. Tanto la novia y actual esposa de Trump, Melania Knauss, como el expresidente Bill Clinton aparecen en esa instantánea. Entonces, Clinton era senadora por Nueva York y el magnate neoyorquino era uno de sus donantes.

Antes de esa fotografía, Hillary Clinton se había sentado en el banco frontal de la iglesia episcopal Bethesda-by-the-Sea en Palm Beach, Florida. Su esposo Bill no llegó a tiempo a la ceremonia pero se unió para la recepción de 450 invitados en Mar-a-Lago, la mansión/club de élite de Trump en esa misma ciudad.

Los Clinton eran con diferencia los invitados más distinguidos en un evento al que también asistieron la entonces periodista de NBC Katie Couric, la actriz Kelly Ripa y el pianista Billy Joel.

No han aparecido más fotografías de ambos juntos y no sabemos muchos más detalles sobre la relación entre los dos. Sí es bien conocido que Bill Clinton y Donald Trump son amigos que han sido vistos jugando al golf durante años pero que no han aparecido más desde que comenzó la campaña.

El diario Washington Post informó que en mayo, semanas antes de que Trump anunciara su candidatura, Bill Clinton llamó por teléfono a Trump para animarle a desempeñar un papel mayor en el Partido Republicano.

Lea también: La campaña de Trump asegura que Flowers, examante de Bill Clinton, no fue invitada al debate

También se han distanciado a causa de la campaña la hija del matrimonio Clinton, Chelsea, e Ivanka Trump, hija del primer enlace del multimillonario.

Las dos se conocieron a través de sus maridos, ambos judíos y pertenecientes a influyentes familias en el sector de los bienes raíces. Se ha dicho que Chelsea, de 36 años, e Ivanka, de 34, son afines porque comparten haber sido criadas en medio de crisis familiares sometidas al escrutinio público.

“No lo conocía tan bien”

En el caso de Hillary Clinton y Donald Trump, no hay más pruebas de amistad entre ellos que esa fotografía de la boda.

Sabedora de que esa imagen le puede hacer daño, la candidata ha tratado de explicar su relación con Trump. En una entrevista en febrero con MSNBC Clinton aseguró que no reconocía en el candidato a la persona que ella conoció.

“No lo conocía tan bien, pero lo conocía. Y creo que ha sido de lo más sorprendente para mí ver a alguien que era afable y buena compañía y tenía una reputación de tener en cierto modo un carácter que desborda la realidad explotar en verdad muchos de los prejuicios y paranoias”, explicó, “y algunos de los comentarios que ha hecho, que han sido tan polarizadores y miserables, no encajan con lo que yo creía que sabía sobre él”.

También ha asegurado en campaña que fue a la boda porque dio la casualidad de que estaba en Florida y pensó que sería “divertido” asistir.

Trump por su parte dijo en el primer debate de primarias que Clinton fue a su boda porque obedecía sus órdenes. “Le dije ‘ven a mi boda’ y vino a mi boda. No tenía otra opción porque le di a la fundación (Clinton)”.

El biógrafo D’Antonio, cree que al invitar a los Clinton, Trump probablemente estaba buscando atraer publicidad para su matrimonio. El empresario que por entonces estaba descubriendo su nueva faceta como estrella de la telerrealidad con el show The Apprentice intentó sin éxito vender los derechos de la boda, explica D’Antonio a Univision Noticias.

D’Antonio, autor de “The Truth About Trump” duda que Clinton y Trump hayan podido conectar personalmente porque los ve como polos opuestos. “No puedo imaginar a dos personas más diferentes. Cuando Trump era joven, estaba defendiendo activamente las prácticas racistas de la compañía de alquileres de casas de su padre; al mismo tiempo ella se dedicaba a defender a los niños”, ejemplifica.

“No veo lugares de conexión, ni en sus personalidades ni en sus intereses y me sorprendería que entre los dos hayan podido intercambiar algo más que una breve conversación”.

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