Desafíos en atención de quemaduras

Dr. Luis Cruz

En la República Dominicana el sistema de salud enfrenta numerosos desafíos para brindar una atención adecuada a los pacientes quemados. Entre estos desafíos, un tema destacado son las limitaciones de las unidades de quemados. A pesar de los esfuerzos por mejorar la infraestructura médica, las unidades de quemados en la República Dominicana a menudo carecen de recursos suficientes, personal especializado y tecnología avanzada, lo que dificulta la calidad de la atención brindada a las víctimas de quemaduras.

Una de las principales limitaciones es la escasez de unidades de quemados en el país. Con solo dos instalaciones equipadas para atender casos de quemaduras graves, en los hospitales Robert Reid Cabral para niños y Ney Arias Lora para adultos, el acceso a atención especializada se convierte en un obstáculo importante, especialmente aquellos que residen en áreas remotas. El transporte de estos pacientes, representa un momento de riesgo donde a menudo enfrentan descompensación clínica aguda.

Además, las unidades de quemados existentes a menudo tienen problemas con camas, suministros médicos y personal insuficientes, lo que genera hacinamiento y compromete la atención de los pacientes. De igual forma, la falta de formación especializada de los profesionales sanitarios en el tratamiento de quemaduras agrava los desafíos.

Las limitaciones financieras que enfrentan tanto los pacientes como los centros de salud plantean barreras importantes para una atención eficaz de las quemaduras. Muchas personas no pueden afrontar el costo del tratamiento, incluidas cirugías, medicamentos y servicios de rehabilitación, lo que provoca retrasos o una atención inadecuada. A nivel institucional, las limitaciones presupuestarias restringen la adquisición de equipos médicos esenciales y la contratación de personal adicional, lo que impide aún más la calidad de la atención brindada en las unidades de quemados.

Además de estos desafíos sistémicos, las prácticas culturales y los factores sociales también contribuyen a la prevalencia de lesiones por quemaduras en la República Dominicana. Un ejemplo de ello es el uso generalizado de fuegos artificiales, especialmente durante festivales y celebraciones. Los accidentes relacionados con fuegos artificiales pueden provocar quemaduras graves, amputaciones e incluso muertes, lo que supone una presión adicional para un sistema de salud que ya está sobrecargado.

Las limitaciones de las unidades de quemados en la República Dominicana, junto con los desafíos sociales que rodean las lesiones por quemaduras, subrayan la necesidad crítica de realizar esfuerzos concertados para mejorar la atención de las quemaduras y las medidas de seguridad de los fuegos artificiales. Abordar estos problemas requiere una acción colaborativa de las autoridades gubernamentales, los proveedores de atención médica y el público para garantizar que los pacientes quemados reciban la atención oportuna y eficaz que merecen.

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