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El País tiene derecho a saber Por @juantaverash

Por Juan TH

@juantaverash

Los dominicanos tenemos derecho a saber qué han encontrado los nuevos funcionarios en las distintas instituciones a partir del 16 de agosto. Cada ministro, director general, está en la obligación de rendirle un informe minucioso de la cartera que recibirá, al pueblo. Que nos digan cuántos empleados, cuántas botellas, cuántos viceministros, cuántos subdirectores, presupuesto, etc. Un informe detallado que tiene que ser colocado en la página virtual de transparencia.

La nueva Cámara de Cuentas, que espero esté integrada por expertos honorables que auditen todas las instituciones del Estado y revelen las irregularidades que de seguro encontraran para posteriormente enviarlas al Ministerio Público que no las ocultará –como sucedió durante los gobiernos del PLD- sino que actuará en justicia como manda la ley.

Tenemos que saber detalladamente cuánto se gastaba todos los días en comunicación. Dicen que 12 millones de pesos diarios, otros hablan de miles de millones al año en bocinas que hoy son millonarios a terror, como suele decir un amigo empresario. (Me dicen que cuando el pueblo sepa pormenorizadamente el dispendio, habrá que enloquecer o meter en la cárcel a más de uno)

Tenemos derecho a saber del ministerio de la Presidencia, de Agricultura, de la Juventud, de la Mujer, de Trabajo, de Educación, Deportes, Salud Pública, entre muchos otros. Lo del Plan Social de la Presidencia, me comentan, es “espantoso”. Igual en los Comedores Económicos. Negocios grandes se realizaron con el 4% de Educación. Se financiaron algunas campañas electorales millonarias.

La “caja de Pandora” de la corrupción quiero que se abra no importa los demonios que broten de ella. Debemos reclamar que nos digan cómo se manejaba el Senado y la Cámara de Diputados. Su presupuesto, nómina, exoneraciones, las dádivas que recibían congresistas y relacionados. Los negocios para aprobar o desaprobar leyes.

El país debe saber que hizo el PLD con el dinero de nuestros impuestos; como lo invirtió, a quién se lo dio y por qué. No puede haber ocultamiento, ni complicidad. Dicen –y es cierto- que el que calla otorga, y el que otorga traiciona. ¡Que nada quede tras la sombra, que no haya silencio frente a la corrupción, ni complicidad! ¡Hay que desnudar la corrupción, mostrar los cuerpos de los delitos!

Carlos Pimentel –nombrado en Compras y Contrataciones- tendrán una labor extraordinaria investigando las sobrevaluaciones y las irregularidades. (Algunos suplidores “ganaban concursos” y “licitaciones” amañadas. Les pagaban 5 millones de mascarillas y apenas entregaban dos millones. Igual hacían con los medicamentos. La pandemia ha sido fuente de enriquecimiento de funcionarios y allegados) Los trucos de las mafias deben ser develados.  El PLD ingenió mil formas de engañar al fisco y al Estado. Tenemos derecho a saberlo todo minuciosamente.

Me dicen que el dinero entregado por Odebrecht al Ministerio Público, 37 millones de dólares, que se utilizaron para construir cárceles nadie sabe cómo se invirtieron. Una empresa venezolana experta en seguridad carcelaria, con reputación internacional, trató de licitar los equipos. Algo extraño sucedió, pues el “concurso” fue relámpago, en un abrir y cerrar de ojos ya un fantasma lo había “ganado”. Cuando la empresa vino a darse cuenta había perdido. Hablamos de 7 u 8 millones de dólares. Los venezolanos no quisieron hacer un escándalo, pero de que hubo algo “raro Chamo”, lo hubo.

Me cuentan que los niveles de corrupción en las Fuerzas Armadas y en la Policía Nacional son monstruosos, pero nadie quiere tocar ese tema porque es “muy peligroso”. ¡Y lo es! (Leonel Fernández temía que los guardias lo tumbaran. Espero que Luís Abinader no le tenga miedo, pues Carlos Díaz Morfa, próximo ministro de Defensa, sería incapaz de traicionarlo o de atentar contra un gobierno legalmente constituido) Las transparencia tiene que llegar a los cuarteles militares y policiales. Hay que eliminar los “fondos de emergencia” provenientes de cajas chicas ilegales, como los que otorgan los dueños de casinos y de bancas de apuestas.

La transparencia tiene que abarcar a todo el Estado, sin discriminación, como lo ha prometido el presidente electo Luís Abinader. (Un coronel, mayor, capitán, general o mayor general no puede justiciar residencias suntuosas en sectores exclusivos, apartamentos de un 500 mil y hasta de un millón de dólares, fincas de miles de tareas, casas de veraneo, incluso en Estados Unidos, etc. El salario no le alcanza para tanto. No sólo los políticos son corruptos.

El caso del presidente Danilo Medina y de su familia merece un capítulo aparte, porque ahí si hay tela por donde cortar. Arroyo Cano no ha producido un millonario en toda su historia hasta que Danilo llegó al poder. ¡Y menos apellido Medina!

La señora Margarita Cedeño, que manejó recursos millonarios como primera dama y como vicepresidenta de la República, también tendrá que ser investigada. Doña Raquel Peña, la nueva vice, debe rendir su informe. Raquel Arbaje, la esposa del presidente Abinader, aunque no quiere el despacho, tiene que decirle al pueblo lo que halló cuando llegó al santuario.

Tenemos derecho a saberlo todo. Queremos saberlo todo. La lucha contra la corrupción no es una palabra. Sé que muchos le han cogido la seña al presidente Abinader. El nombramiento de Milagros Ortiz Bosch y Carlos Pimental, entre otros, no es casual. Al primero que se equivoque le partirán el c… (Como dice Silvio Rodríguez: “Saber no puede ser lujo”.) ¡El país tiene derecho a saberlo todo!

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