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¿Pedernales no merece 9-1-1?

Debería el mandatario ordenar acciones puntuales que el Gobierno podría emprender seguido, sin chocar con los planes turísticos en carpeta. Todo lo contrario. Despejarían obstáculos para su desarrollo y la paz del pueblo. Porque, con la inseguridad ciudadana, se llega a ningún sitio.

Por Tony Pérez

República Dominicana tiene 31 provincias y el Distrito Nacional. Y Pedernales es la séptima más grande, 2,080 kilómetros cuadrados de los 48 mil del territorio nacional.

Limitada al norte por Independencia, al sur por el mar Caribe, al este por Barahona y al oeste por Haití, comoquiera que la mire, esta provincia del sudoeste es muy vulnerable en seguridad. Y la delincuencia lo sabe. Y se soba las manos. Una muestra son los atracos que nadie resuelve.

La superficie no es tan grande como complicada. Geografía accidentada, despoblación (15 habitantes por kilómetro cuadrado), carencia de un sistema de seguridad funcional, indiferencia de los gobiernos.

Al oeste, la frontera con los pueblos más pobres del hemisferio, va desde el mismo municipio Pedernales hasta lo más alto del Baoruco, en Loma del Toro, colindando con El Aguacate, provincia Independencia. Representa al menos 50 kilómetros de incertidumbre, sin contar la frontera marítima. Por allí todo es posible.

Al este, una carretera estrecha y solitaria, que serpentea entre los parques nacional Baoruco y Jaragua. 51 kilómetros infernales hasta el municipio Oviedo, 74 hasta el municipio Enriquillo de Barahona, 124 hasta la provincia Barahona. 75 de línea de costa hasta el límite de la provincia. Todo el borde de la sierra tupida de pinos y otras plantas, de este a oeste, es camino abierto para caravanas de indocumentados y mafiosos.

Sólo eso justifica ya la instalación del sistema 9-1-1 en Pedernales.Pero el gobierno presidido por Danilo Medina optó por despreciar nuestro reiterado reclamo para que fuese extendido hasta allá tan importante servicio, inaugurado en el Distrito el 30 de mayo de 2014.

Falta de recursos no podía ser la excusa. Porque lo desparramó por provincias tan cercanas que sus límites se confunden y la comunicación vial y los servicios de salud están a la mano, además de su cercanía con la metrópoli por carreteras de pendientes suaves.

La desgracia de Pedernales es que resulta insignificante para políticos en eterna campaña. La desprecian. La ven como un número en las urnas; no como una comarca habitada por seres humanos con iguales derechos que los demás. Una provincia minera que ha aportado mucha riqueza a empresas privadas y al Estado.

Según la visión de ciertos políticos, 19,044 electores nada componen. O, mejor, estos se compran con unos cuantos pesos y ningún compromiso con la sociedad. Por eso los sacos de papeletas los días de elecciones y en la víspera. Excelente negocio.

El presidente actual, Luis Abinader,no ha parado de mencionar a Pedernales en cada discurso formal. Y hasta en sus intervenciones informales. Ha garantizado cambios para bien, a través del turismo y otras actividades. Excelente. Pero esperamos que no se gaste en promesas incumplidas como sus antecesores.

Debería el mandatario ordenar acciones puntuales que el Gobierno podría emprender seguido, sin chocar con los planes turísticos en carpeta. Todo lo contrario. Despejarían obstáculos para su desarrollo y la paz del pueblo. Porque, con la inseguridad ciudadana, se llega a ningún sitio.

Una de esas tareas sería la extensión del 9-1-1.

Ese servicio no sólo ayudaría a salvar vidas con sus primeros auxilios y los traslados en ambulancias equipadas hasta los hospitales. El complemento de cámaras instaladas en lugares estratégicos, manejadas por gente honesta, servirá de apoyo a los organismos de seguridad estatales para identificar y apresar a los infractores de las leyes nacionales.

Para apoyar al 9-1-1, el mandatario debería ordenar, además, la instalación de un puesto interagencial en el mismo Pedernales. Porque una de las incongruencias de las autoridades pasadas fue construirlos de camino a la capital, no en los sitios críticos. Vaya paradoja. Da la impresión de que sólo interesa proteger a quienes viven en las urbes.

Ojalá que en las próximas horas, el presidente Abinader anuncie la instalación en Pedernales del Sistema Nacional de Atención a Emergencias (9-1-1) y un puesto interagencial de las Fuerzas Armadas.

Eso también es cambio. Lo merecemos.

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