Ambientalistas sí, pero no

El Plan de Desarrollo Turístico de Pedernales debe seguir su curso y evaluar el camino para hacer los ajustes correspondientes. Y sus ejecutores jamás cerrarse al diálogo con los expertos y la comunidad.

Por Tony Pérez
Atendible la preocupación de ambientalistas criollos por el destino de los recursos naturales en la ejecución del Plan de Desarrollo Turístico de Pedernales, si no cae en el túnel del fundamentalismo, ni en discursos cuya intención implícita sea la de representación de intereses políticos o económicos, o ambas.

Suscribo las actitudes racionales. Aquellas despejadas de ocultamientos y falsa favorabilidad hacia el desarrollo de nuestra provincia. Las distantes de agencias que necesitan la sangre de la pobreza para lograr prosperidad, y de actores con reconocida solidez académica, pero obedientes a matrices políticas o económicas, aunque simulen amarnos. Repudio las malignas.

El presidente Luis Abinader ha dado el palazo de arranque del Plan de Desarrollo Turístico de Pedernales, durante un acto celebrado el 23 de junio de 2021 en Cabo Rojo. Lo celebro. Espero de él y su gestión, extrema coherencia.

Ha anunciado la construcción del Frente Marino, en la costa del pueblo. Adelantó que el Gobierno le ha asignado ya RD$350 millones al Ministerio de Turismo para la implementación de la obra. Cuenta con malecón, zonas de recreación, restaurantes y proyecto inmobiliario para empleados de los hoteles.

El diseño original es autoría del arquitecto urbanista Marcos Barinas y data de la gestión de gobierno pasada, que se lo pagó A Barinas se le reputa como experto y defensor racional del medioambiente. Y, se supone, ha hecho los estudios pertinentes para sustentar su proyecto.

En víspera de las elecciones de 2016, funcionarios de Obras Públicas celebraron un acto frente a la playa Pedernales y, con estruendosos aplausos y un tractor al lado como supuesta muestra de que no se trataba de una falacia para emborrachar a los electores, lo “iniciaron”. El ímpetu duró hasta que Danilo Medina ganó las elecciones.

No hubo, sin embargo, discursos mediáticos de rechazo por parte de ambientalistas. Ahora sí. Han dicho que no, tan pronto el presidente lo ha anunciado.

Sobre la edificación del aeropuerto internacional en el paraje Manuel Goya, paralelo a la recta Sansón, municipio Oviedo, el mismo can, pese a que técnicos del Gobierno y extranjeros han identificado el lugar.

Alegan que impactará el parque nacional Jaragua porque operará en su zona de amortiguamiento. Pero, ¿Le han dicho al Gobierno dónde construirlo? ¿En qué lugar hacerlo, si ellos mismos han diligenciado que el 68% de los 2,080 kilómetros cuadrados del territorio de la provincia sea declarado parques nacionales y áreas protegidas? ¿Lo hacen en el mismo Cabo Rojo? ¿En el parque nacional Sierra Baoruco? ¿Paralelo a la playa local, con Bucanyé incluido? ¿En la frontera con Anse -a- Pitre?

No conozco propuestas alternativas de los ambientalistas, que ya hablan de “Pedernales como el próximo desastre”.

En la prensa nacional sí hay versiones de rechazo por parte de interesados, como el senador peledeista por Barahona, José del Castillo, quien considera que es innecesario un aeropuerto internacional en Pedernales porque –para él- sería suficiente con el de su provincia, a 124 kilómetros del municipio Pedernales.

Impugnan la reconstrucción y extensión de la carretera panorámica o de la bauxita, que comunicará en menos de una hora a Pedernales con las provincias Independencia y Baoruco, por la sierra.

El alegato es risible, pero entraña el interés de provocar un conflictoentre los munícipes de Oviedo y Pedernales para que, por efecto dominó, el Gobierno se desinterese. Sin presentar un estudio científico, dicen que la dualidad de carreteras aminorará la visitación a Oviedo. Es evidente, prefieren una sola vía, la Barahona-Pedernales.

Pero, ¿por qué una, si la de sierra Baoruco es fundamental para el desarrollo de las cuatro provincias de la Región Enriquillo (Independencia, Baoruco, Pedernales y Barahona), y, al mismo tiempo, reviviría la ruta de nuestros colonos de 1927?

Sobre el proyecto Cabo Rojo, el mandatario ha garantizado que será ecoturístico y sustentable, sin construcciones en la hermosa playa Bahía de las Águilas, ni en las áreas protegidas; con energía renovable, sin uso de plásticos ni combustibles contaminantes, ni sobrecarga de los atractivos. Y ha dicho que las fuentes de agua están identificadas.

Dudar de ello no es malo; sirve de alerta para evitar las amargas experiencias en otros destinos. Malo es bombardear, ironizar y despreciar desde la comodidad citadina, o servir de recadero de intereses mezquinos. ¿Qué solución alterna tienen? ¿Dejar aquello sin desarrollar como reserva de unos cuantos?

El Plan de Desarrollo Turístico de Pedernales debe seguir su curso y evaluar el camino para hacer los ajustes correspondientes. Y sus ejecutores jamás cerrarse al diálogo con los expertos y la comunidad como dueña de los recursos, siempre que predomine la buena fe.

Debe seguir, y contar con el apoyo y la vigilancia del manejo de los recursos naturales por parte de todos los pedernalenses.

Está bueno ya de tanta espera… y de bloqueos enmascarados de cariño a nuestro pueblo

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