Haití, gran negocio

Nos beneficia mucho.

Por Ramón Colombo
Aunque sea mucho pedir (nunca demasiado en este caso), vale aspirar a que República Dominicana, con lo justiciero que contiene lo esencial de su origen, contribuya por su propia conveniencia a las soluciones que demanda Haití, estado auténticamente fallido que integra parte indisoluble de esta isla, y que necesita de nuestra colaboración solidaria en los órdenes en que hemos alcanzado niveles superiores de desarrollo.

Eso nos conviene por razones obvias, y nos beneficia mucho, por ser Haití, además de suplidor de mano de obra, nuestro principal cliente comercial, con más de 2,500 millones de dólares al año por arriba (y por abajo más del doble)

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