Lula Da Silva: «Brasil no merece ser gobernado por un genocida»

El expresidente cuestionó la gestión de Jair Bolsonaro respecto a la pandemia de coronavirus, y aseguró que el país está sufriendo una «humillación ante el mundo».

Brasil.- El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) volvió a cuestionar la gestión del actual mandatario, Jair Bolsonaro ,respecto a la pandemia de coronavirus, y aseguró que el país está sufriendo una «humillación ante el mundo».

Para el líder del Partido de los Trabajadores (PT), Brasil «no merece ser gobernado por un genocida como está siendo gobernado hoy», dijo durante el acto de presentación del libro ‘Memorial de la verdad’, sobre los procesos judiciales que permitieron su encarcelamiento.

El exsindicalista, que encabeza las encuestas sobre intención de voto en las presidenciales de 2022, superando a Bolsonaro, aseguró que el excapitán del Ejército pudo ser elegido gracias a un discurso de «odio» contra la política, pese a que «vivió toda su vida como un político», ya fuera como concejal o diputado.
Además, Lula aseguró que, durante «muchos años», todo su partido fue atacado sistemáticamente desde las principales cadenas de medios de la nación con el objetivo de «destruirlo», aunque eso, lejos de amedrentar al espacio político, lo hizo «más fuerte».

«El intento de destruir el PT y la izquierda brasileña no funcionó. Nosotros conseguimos sobrevivir y salimos de ese proceso mucho más fuertes», aseguró.

En cuando a la gestión actual, Lula Da Silva acusó a Bolsonaro de no haber cuidado a la población brasileña «de la pandemia, del hambre, del empleo, del salario».

En el libro ‘Memorial de la Verdad’, el expresidente recopila sus casi 20 procesos judiciales en el marco de la operación Lava Jato y su trayectoria para probar, según el exmandarario, su inocencia.

A Lula se le prohibió postularse en los comicios de 2018, luego que la justicia brasileña le impusiera una sentencia penal por supuestos delitos de corrupción, en un controvertido caso encabezado por el exjuez Sergio Moro, quien después se convertiría en el ministro de Justicia de Jair Bolsonaro. Esa jugada judicial le permitió al ultraderechista tener el camino libre a la presidencia.

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