Abinader y el PRM entran mañana en una nueva fase política rumbo a 2028

La juramentación del presidente como nuevo líder del partido oficialista abre formalmente la carrera por la sucesión presidencial, con seis dirigentes que ya aspiran a ocupar la candidatura del PRM.

Santo Domingo.– El presidente Luis Abinader asumirá este domingo 6 de septiembre la presidencia del Partido Revolucionario Moderno (PRM), en un movimiento político que marcará el inicio de una nueva etapa para la organización oficialista y abrirá formalmente el camino hacia la competencia interna por la candidatura presidencial de 2028.

El acto de juramentación está pautado para las 10:00 de la mañana en el Club San Carlos, donde Abinader asumirá la dirección del partido por los próximos cuatro años, acompañado por Deligne Ascención, como vicepresidente ejecutivo, y Juan Garrigó Mejía, como secretario general.

La nueva dirección partidaria tendrá ante sí un desafío que podría definir el futuro inmediato del PRM: mantener la unidad interna mientras seis figuras comienzan a disputar, abierta o silenciosamente, el liderazgo que dejará vacante Abinader al concluir su mandato presidencial.

Seis aspirantes y una carrera que ya comenzó

Hasta el momento, seis dirigentes han expresado aspiraciones o han sido identificados dentro de la carrera interna por la candidatura presidencial del PRM para las elecciones de 2028.

La lista la encabezan el ministro de Turismo, David Collado; la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía; el director ejecutivo del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA), Wellington Arnaud; la vicepresidenta de la República, Raquel Peña; el presidente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL), Guido Gómez Mazara; y Francisco Antonio, conocido como Tony Peña Guaba.

Dentro de la estructura partidaria, los primeros tres concentran actualmente una parte importante de las simpatías entre dirigentes y cuadros políticos, mientras los demás aspirantes continúan fortaleciendo sus respectivas estructuras y posicionamiento nacional.

La competencia interna, sin embargo, apenas comienza.

Y precisamente ahí se encuentra uno de los mayores retos de Abinader como nuevo presidente del PRM: evitar que la lucha por la candidatura presidencial termine fracturando una organización que ha construido su principal fortaleza electoral sobre la unidad de sus diferentes corrientes internas.

Las primarias previstas para 2027 serán el escenario en el que la militancia perremeísta deberá escoger quién representará al partido en las elecciones presidenciales de mayo de 2028.

Una dirección diseñada para preservar el equilibrio

Consciente del peso que tendrán las aspiraciones presidenciales en los próximos dos años, el PRM optó por una estructura de dirección que busca representar y mantener en equilibrio a los distintos sectores de poder dentro de la organización.

La llamada plancha unitaria, encabezada por Abinader, procura reducir las tensiones internas mediante la distribución de responsabilidades entre dirigentes vinculados a diferentes corrientes.

Juan Garrigó Mejía, hijo de la alcaldesa Carolina Mejía, asumirá la Secretaría General, mientras que Gloria Reyes, ministra de la Mujer y dirigente vinculada al sector político que respalda las aspiraciones de David Collado, fue escogida para dirigir la Secretaría Nacional de Organización.

Asimismo, el sector vinculado a Wellington Arnaud estará representado con Luis Delgado, designado secretario nacional de Elecciones.

La composición de la nueva dirección refleja una realidad que ya comienza a sentirse dentro del partido: la competencia por 2028 está en marcha, pero la dirigencia busca evitar que esa competencia se convierta, desde ahora, en una confrontación abierta.

Defender al Gobierno será otro de los grandes desafíos

La nueva dirección del PRM no solo tendrá que administrar las aspiraciones presidenciales de sus principales figuras.

También deberá asumir una tarea política fundamental durante los dos años restantes del actual período de gobierno: defender la gestión de Luis Abinader y preservar el capital político que ha permitido al PRM ganar dos elecciones presidenciales consecutivas.

La administración gubernamental ha enfrentado cuestionamientos de la oposición y de distintos sectores sociales por temas como el costo de la energía eléctrica, la inseguridad ciudadana y la situación económica, entre otros asuntos que previsiblemente ocuparán un lugar central en el debate político a medida que se acerque el proceso electoral.

En ese escenario, la estructura partidaria tendrá que asumir un papel más activo en la defensa del Gobierno y en la confrontación política con la oposición.

La ecuación para Abinader será compleja: mantener unido al partido, defender la gestión gubernamental y garantizar un proceso interno competitivo sin permitir que la lucha por la sucesión presidencial debilite al oficialismo.

El cierre de un proceso interno

La juramentación de este domingo también pondrá fin a un prolongado proceso de renovación interna que generó tensiones dentro del PRM.

A principios de este año, la dirigencia intentó establecer mecanismos de consenso para escoger las autoridades locales y municipales. Sin embargo, sectores de las bases rechazaron la propuesta al considerar que se pretendía imponer dirigentes sin permitir una competencia interna.

El rechazo provocó inconformidad entre diferentes sectores y retrasó el proceso de renovación.

Posteriormente, surgió la propuesta de extender el mandato de la dirección nacional hasta 2027 y 2028, bajo el argumento de que el contexto internacional y la situación económica requerían que la organización concentrara sus esfuerzos en las tareas de Gobierno.

La iniciativa tampoco logró consenso y terminó siendo descartada.

La aprobación de los nuevos estatutos permitió comenzar a destrabar la situación y avanzar hacia la conformación de la nueva dirección que será juramentada este domingo.

Abinader, el tercer presidente del PRM

Con su elección como presidente del partido, Luis Abinader se convertirá en el tercer dirigente en encabezar formalmente el PRM desde su fundación.

La organización política fue fundada en 2014, luego de la salida de un importante sector del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), encabezado por dirigentes como Abinader y el expresidente Hipólito Mejía.

El primer presidente del PRM fue Andrés Bautista, quien dirigió la organización hasta 2018, cuando fue sustituido por José Ignacio Paliza, entonces senador por la provincia Puerto Plata.

Bajo la dirección de Paliza, el PRM consolidó su crecimiento político y alcanzó la victoria en las elecciones presidenciales de 2020, cuando Luis Abinader puso fin a 16 años consecutivos de gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

En ese proceso, Abinader obtuvo el 52.52 % de los votos y el PRM logró una amplia representación congresual.

Paliza fue posteriormente ratificado al frente de la organización y dirigió al partido durante el proceso electoral de 2024, en el que Abinader fue reelegido con el 57.44 % de los votos.

El oficialismo también obtuvo una importante mayoría en el Congreso Nacional, consolidando al PRM como la principal fuerza política del país.

La prueba de fuego comienza ahora

La llegada de Abinader a la presidencia del PRM representa mucho más que un simple cambio de autoridades.

El mandatario asumirá el control político de una organización que gobierna el país, cuenta con una amplia representación legislativa y municipal y, al mismo tiempo, comienza a prepararse para una competencia interna que definirá quién heredará la candidatura presidencial en 2028.

La principal incógnita será si el PRM logra repetir la fórmula que le ha permitido mantenerse en el poder: competir internamente sin destruir la unidad que necesita para ganar externamente.

A partir de este domingo, la batalla por 2028 continuará tomando forma.

Y mientras seis aspirantes comienzan a medir fuerzas, Luis Abinader tendrá una misión que podría ser determinante para el futuro del partido que ayudó a fundar: conservar la unidad, arbitrar las ambiciones y entregar una organización suficientemente fuerte para volver a competir por el poder en 2028.

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