Provincia Independencia. – A solo cuatro horas de Santo Domingo, el Sur Lejano de la República Dominicana —también conocido como el “sur profundo”— guarda un tesoro natural y cultural aún por descubrir: la vuelta al Lago Enriquillo. Este recorrido en torno al punto más bajo del Caribe se revela como una joya del ecoturismo nacional, con paisajes sorprendentes, biodiversidad única y riqueza histórica.
Desde las provincias de Bahoruco e Independencia, cada parada en esta ruta no solo deleita a los visitantes, sino que posiciona al sur como un destino esencial para el turismo sostenible. Este tipo de turismo, centrado en la conservación del medio ambiente y en el respeto por las comunidades locales, cobra especial valor en esta región aún poco explotada.
La travesía inicia en la emblemática estatua del indio próximo a Duvergé, marcando el comienzo de una experiencia donde la naturaleza, la cultura y la historia se entrelazan. El balneario La Zurza, con sus aguas azufradas brotando directamente de la tierra, es solo el inicio de un circuito natural que conecta con Boca de Cachón, un oasis cristalino recientemente remozado con una inversión del Ministerio de Turismo.
Este espacio, dotado de infraestructura amigable para visitantes de todas las edades, refleja el potencial del ecoturismo para dinamizar la economía local. Juegos infantiles, áreas verdes, bancos, mesas de pícnic y duchas gratuitas convierten el lugar en un modelo a replicar en otras áreas del sur.
El recorrido continúa hacia Las Barias en La Descubierta, un balneario más rústico y reservado, seguido por el Parque Nacional Lago Enriquillo. Aquí, la experiencia se vuelve educativa y ecológica al encontrarse con especies endémicas como las iguanas rinoceronte y ricord, así como el cocodrilo americano, en su hábitat natural.
Uno de los puntos más significativos es el muelle que da acceso visual al lago, ubicado a 29 metros por debajo del nivel del mar. Esta cuenca endorreica, única en la región, permite apreciar de cerca la singularidad geológica del lugar, reforzando el valor de su conservación.
La ruta también conecta con vestigios culturales como las Caritas de los Indios, petroglifos tainos accesibles a través de un corto sendero. Este contacto directo con la historia ancestral se complementa con vistas panorámicas que invitan a reflexionar sobre la herencia cultural del país.
La experiencia culmina en una serie de balnearios naturales como el Hoyo de Felipe, Los Cachones de Villa Jaragua y Las Marías en Neiba. Este último, más dinámico y comercial, combina gastronomía típica —como la famosa carnita de res con guasacaca— con servicios turísticos que lo convierten en un centro de encuentro para locales y visitantes.
Ecoturismo como motor de desarrollo sostenible
La ruta del Lago Enriquillo demuestra que el Sur Lejano posee todos los elementos para convertirse en un polo turístico basado en el ecoturismo. Pero para alcanzar su pleno potencial, se requieren mejoras en la infraestructura vial, así como una expansión en la oferta gastronómica y de servicios turísticos.
Impulsar este modelo de turismo no solo preserva el patrimonio natural y cultural de la zona, sino que también genera empleo, fomenta el emprendimiento comunitario y promueve una relación más armoniosa con el entorno.
Descubrir el sur profundo no es solo una aventura: es un acto de reconocimiento a una tierra rica, resiliente y llena de posibilidades.





