“Fello” Suberví: Legado de lucha, compromiso y dignidad política
Por Darwin Feliz Matos
Santo Domingo.– La política dominicana pierde hoy a uno de sus más emblemáticos referentes con el fallecimiento de Rafael “Fello” Suberví Bonilla, a los 83 años. El exalcalde del Distrito Nacional y veterano dirigente del histórico Partido Revolucionario Dominicano (PRD) cierra una etapa de más de cinco décadas marcadas por la entrega al servicio público, la lucha democrática y una visión progresista de ciudad.
La noticia fue confirmada por su esposa, Miguelina Ortiz, al programa Hoy Mismo, generando una ola de pesar en los círculos políticos, sociales y comunitarios del país. Su partida deja un vacío en el liderazgo dominicano, pero también un legado de coherencia política y sensibilidad humana.
Arquitecto de una ciudad moderna
Fello Suberví fue dos veces alcalde de Santo Domingo (1986-1990 y 1994-1998), desde donde marcó una diferencia con una gestión que apostó al desarrollo urbano, la inclusión social y el fortalecimiento institucional. Durante su mandato se crearon proyectos innovadores como la peatonalización de la calle El Conde, el primer cuerpo de Policía Municipal, el relleno sanitario de Duquesa, el Bulevar de las Estrellas en la Winston Churchill y la fuente cibernética del Malecón, obras que aún definen parte del rostro capitalino.
Fue un alcalde visionario que entendía la ciudad no solo como un conglomerado de calles y estructuras, sino como un espacio de ciudadanía activa, cultura y progreso.
Militante incansable y estratega político
Suberví Bonilla fue un hombre de partido, un auténtico perredeísta que nunca renegó de sus principios. Ocupó cargos claves dentro del PRD, como secretario general y vicepresidente, y fue artífice de al menos 17 campañas electorales, propias y de otros candidatos. Fue también un hombre de convicciones, que no temió enfrentar primarias ni controversias internas, como ocurrió en 1999, cuando se enfrentó por la candidatura presidencial.
Fue diputado del Distrito Nacional y de Barahona, ministro de Turismo en dos períodos (1982-1986 y 2001-2004), y candidato vicepresidencial en 2004 junto a Hipólito Mejía. En cada espacio mantuvo su carácter franco, su apego a la verdad y su voluntad de servicio.
Desde el Ministerio de Turismo impulsó políticas innovadoras que le valieron el Premio Mundial del Turismo, además de ser autor de importantes textos como Compendio de Legislación Turística e Incidencias del Turismo en la Economía Dominicana.
La voz de una generación que transformó la democracia
Fello Suberví pertenece a una generación irrepetible: la que sembró las bases de la democracia tras la caída de la dictadura de Trujillo. Fue protagonista de la expansión del PRD en el país y parte activa de los procesos que condujeron al poder en 1978.
Su figura trascendió el cargo público. Era visto como un conciliador, un amigo leal, un referente de la política honesta. Hombre de carácter firme pero de trato afable, supo combinar la política con el respeto humano, algo que, en estos tiempos, se extraña con urgencia.
Despedida de un símbolo
Sus restos serán velados este martes 15 de julio a partir de las 4:00 p.m. en la Funeraria Blandino, en la avenida Abraham Lincoln. Hasta allí llegarán familiares, dirigentes políticos de diversas generaciones y ciudadanos que reconocen en Fello una vida de coherencia y decencia.
Su hijo, Felipe “Fellito” Suberví, actual funcionario y también militante político, le dedicó un emotivo mensaje en redes sociales:
“Nos deja el legado de un líder apasionado, servidor incansable, un amigo solidario y, para mí, el mayor ejemplo de amor, firmeza y entrega. Te amaré por siempre, papi. Que Dios te reciba en su gloria y sigas guiando mis pasos desde el cielo”.
Un político que deja escuela
La muerte de Rafael Suberví no solo marca el fin de una carrera política, sino también el adiós a una de las últimas figuras que mantuvieron vivo el espíritu fundacional del PRD. Su historia es la de un dirigente que nunca se desligó de la base, que caminó barrios, entendió las angustias del pueblo y construyó desde abajo.
En un país donde muchas veces la política se ha visto empañada por el oportunismo, Fello Suberví fue la excepción. Se mantuvo firme ante las tormentas, leal en los tiempos de división y ejemplar en los tiempos de poder. Por eso hoy se marcha, pero se queda. Porque los hombres como Fello no mueren: se convierten en legado.








