Golpe interno en la Fuerza del Pueblo: renuncia Ramón Altagracia y expone fractura por vocería en SDN

El regidor abandona en plena precampaña tras denunciar incumplimiento de acuerdos, dejando al descubierto tensiones estratégicas en la oposición municipal.

Santo Domingo Norte. — La estabilidad interna de la Fuerza del Pueblo en este municipio ha recibido un golpe de alto voltaje político. El regidor Ramón Altagracia presentó su renuncia a la organización, alegando el incumplimiento de acuerdos previamente pactados, en especial los relacionados con la designación de la vocería en la sala capitular.

La salida del edil no solo marca una ruptura personal, sino que evidencia fisuras más profundas dentro del bloque opositor, justo en un momento donde la cohesión partidaria resulta clave de cara al escenario preelectoral. Altagracia, con trayectoria tanto en el Partido de la Liberación Dominicana como en la propia Fuerza del Pueblo, había sido una de las voces más activas y frontales en el Concejo de Regidores.

“Se rompió lo acordado”, expresó de forma categórica, dejando entrever que la decisión sobre la vocería no respetó los consensos internos. Para el dirigente, este tipo de quiebres no solo afectan la dinámica partidaria, sino que debilitan la construcción de una oposición efectiva en beneficio del municipio.

En su declaración, subrayó la importancia de la disciplina y el respeto a los acuerdos como pilares fundamentales de cualquier organización política, más aún en una etapa donde la estrategia y la unidad definen la capacidad de competir electoralmente. “Soy un hombre combativo y frontal en mis posiciones políticas”, afirmó, reafirmando su estilo directo, el mismo que lo posicionó como uno de los regidores más visibles en la crítica a la gestión municipal.

La renuncia de Altagracia ocurre en medio de un contexto ya tenso dentro de la Fuerza del Pueblo en Santo Domingo Norte, donde decisiones recientes han generado cuestionamientos sobre la orientación estratégica del partido a nivel local. Su salida, lejos de ser un hecho aislado, podría desencadenar nuevas reconfiguraciones en el bloque opositor y alterar la correlación de fuerzas en el cabildo.

Hasta el momento, la dirección local de la organización no ha fijado una posición oficial sobre la dimisión, manteniendo un silencio que, en política, suele ser tan elocuente como cualquier declaración.

Con este movimiento, la Fuerza del Pueblo enfrenta el reto inmediato de recomponer su estructura interna y redefinir su narrativa política en un municipio donde la oposición parece debatirse entre la confrontación estratégica y sus propias contradicciones.

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