Se había declarado culpable el pasado 20 de marzo de 2018 de un cargo de conspiración para cometer lavado de dinero
México.- El nuevo presidente mexicano vuelve a enfatizar su rechazo a la corrupción que está incrustada en el país, pero reitera su intención de transformar a México de manera pacífica.
“Queremos regenerar de verdad la vida pública de México”, dijo. “Si abrimos expedientes, dejaríamos de limitarnos a buscar chivos expiatorios como se ha hecho siempre y tendríamos que empezar por los de mero arriba, como del sector público como privado”.
El combate a la corrupción fue una de sus principales promesas como candidato. El sexenio de su antecesor estuvo plagado de escándalos que involucraron a políticos de diferentes niveles.
“No habría juzgados ni cárceles suficientes, y lo más delicado, lo más serio, meteríamos al país en una dinámica de fractura, conflicto y confrontación, y ello nos llevaría a consumir tiempo, energía y recursos que necesitamos para emprender la regeneración verdadera y radical de la vida pública de México”.
Aseguró que a partir de ahora la corrupción será considerada como un delito grave –porque no lo era– y que tanto sus “compañeros de lucha” como su propia familia, podrían ser sometidos al escrutinio público de considerarse necesario.





