Explica que la concentración de fuertes terremotos en apenas 60 días no significa que exista una actividad sísmica fuera de lo normal.
Santo Domingo.- El geólogo Osiris de León advirtió que las zonas del Gran Santo Domingo asentadas sobre terrenos arcillosos pueden presentar una mayor amplificación de las ondas sísmicas, por lo que consideró necesario evaluar las estructuras sensibles, especialmente hospitales, elevados y edificios, para determinar cómo responderían ante un terremoto de gran magnitud.
De León explicó que la reciente concentración de terremotos fuertes en distintos puntos del mundo ha generado preocupación, aunque aclaró que no se trata necesariamente de un fenómeno inusual. Según indicó, cada año ocurren en promedio unos 140 terremotos de magnitud superior a 6, pero normalmente están más distribuidos en el tiempo.
Unos 140 terremotos superiores a magnitud 6 ocurren cada año.
Los suelos arcillosos pueden amplificar las ondas sísmicas.
Terremotos recientes no representan un fenómeno inusual
El geólogo señaló que durante junio, julio y agosto se han concentrado importantes eventos sísmicos cercanos o superiores a magnitud 7, situación que ha aumentado la inquietud de la población.
Entre los terremotos mencionados figuran los registrados en Venezuela, México, Japón, Colombia, Indonesia, España y Guatemala.
“Cada año tú tienes en promedio 140 terremotos de magnitud superior a 6, solo que están más distribuidos en el tiempo”, explicó De León.
Indicó que en esta ocasión varios de esos movimientos se han producido en alrededor de 60 días, lo que provoca la percepción de que existe una actividad sísmica fuera de lo normal.
“Realmente es una aleatoriedad, no es algo particular”, sostuvo el especialista.
Sin embargo, explicó que los terremotos de Venezuela y Colombia tienen una característica particular debido a que ambos territorios se encuentran dentro del mismo bloque norandino.
Según De León, el primer evento pudo generar una deformación de la corteza terrestre hacia el oeste y noroeste que posteriormente habría influido en la zona cafetalera de Colombia, con impactos en Pereira, Manizales y Cali.
El especialista también explicó que la magnitud de un terremoto no es el único elemento que determina la destrucción que puede provocar.
En el caso de Venezuela, señaló que coincidieron cuatro factores: la magnitud del terremoto, el tipo de suelo blando, el modelo arquitectónico y el uso de materiales de construcción de menor resistencia.
Asimismo, detalló que la profundidad en la que se produce la ruptura de una falla influye directamente en el impacto que las ondas pueden generar en la superficie.
En Colombia, explicó, el hipocentro estuvo a unos 100 kilómetros de profundidad, permitiendo que la energía se redujera antes de alcanzar la superficie. En cambio, en Venezuela e Indonesia los eventos se produjeron a unos 10 kilómetros de profundidad, lo que permitió que las ondas llegaran con mayor fuerza.
Arcilla aumenta preocupación en zonas de Santo Domingo
Al abordar la situación de República Dominicana, De León centró su análisis en sectores del Gran Santo Domingo ubicados sobre terrenos arcillosos, principalmente hacia el oeste y el norte de determinadas zonas de la capital.
Explicó que existe una frontera geológica entre las áreas asentadas sobre roca caliza, principalmente hacia el este y el sur, y aquellas ubicadas sobre arcilla, hacia el oeste y el norte.
“Las arcillas son suelos blandos, flexibles, donde las ondas sísmicas de corte viajan apenas a 80, 90, 100 metros por segundo. Se amplifican, se multiplican las fuerzas, hay mayores empujes laterales contra los edificios”, señaló.
De acuerdo con el geólogo, una estructura que no haya sido diseñada con suficiente rigidez para enfrentar esos movimientos podría presentar fallas durante un terremoto.
También explicó que la calidad del terreno influye en el tipo de edificaciones existentes en determinadas zonas de Santo Domingo.
“En Santo Domingo, hacia esta zona que tú señalas, la frontera entre arcilla y roca caliza te define la frontera entre edificios bajos y edificios altos”, indicó.
Para conocer cuáles estructuras podrían ser más vulnerables, De León recomendó realizar un inventario y estudios de respuesta sísmica local.
Explicó que hospitales, elevados, edificios altos y otras estructuras sensibles ubicadas dentro de zonas vulnerables deben ser sometidos a estudios que permitan determinar tanto el comportamiento del suelo como la posible respuesta de la construcción.
Sobre qué hacer durante un terremoto, recomendó que quienes estén en un primer o segundo nivel y puedan salir se dirijan hacia un espacio abierto, evitando permanecer cerca de postes eléctricos, cables, árboles en mal estado, letreros o estructuras que puedan caer.
De León recordó que abandonar una edificación sin conocer el entorno también puede representar un riesgo, por lo que insistió en la importancia de conocer previamente las rutas de salida y los lugares seguros.
“Siempre es importante saber cómo puede responder la estructura donde tú vives para que en caso de un evento sísmico tú sepas por qué puerta salir y dónde colocarte”, manifestó.
El geólogo sostuvo que este tipo de planificación debe realizarse también en empresas, escuelas, liceos y hospitales, con el objetivo de reducir los riesgos ante la eventual ocurrencia de un terremoto.





