Por Nelson A Marte
Este pasado lunes un amigo académico, hombre de ideas avanzadas, me envió un corte en video en que el sapientísimo comentarista Ricardo Nieves, quien amuebla su capacidad con varias profesiones, se refiere en forma muy despectiva, orillando lo que llaman ahora un discurso de odio, contra el maestro Ángel Hernández, ministro de Educación.
Me sorprende que, en una grabación de tan poco tiempo, cosa de un minuto, Nieves se permita incurrir en varios excesos que desdicen de su preparación que tanto le admiramos muchos, en mi caso casi con devoción.
El primer exceso es el de prácticamente emplazar al presidente de la República a que destituya al ministro Hernández. Aunque dice dirigirse al mandatario “respetuosamente” lo cierto es que prácticamente lo emplaza a destituirlo, desdeñando la facultad constitucional y el respeto a su albedrío como primer ejecutivo de la nación.
Un segundo exceso es que en su opinión Hernández “no es la persona para sacarnos del marasmo, del agujero oscuro y profundo en que nos encontramos en educación”.
Esa valoración es en extremo injusta, sesgada e impertinente, por no corresponder al contexto sistémico de nuestra educación pública, contexto en el que acaban de transcurrir 20 años hundidos en un abismo insondable, y Nieves ni mira para allá.
Un hombre de las luces de Nieves debe saber muy bien que los planes educativos de los países no pueden ser valorados en un plazo tan corto como los dos años que lleva Hernández en el ministerio sino en el mediano plazo.
Aunque reconoce la capacidad del ministro en la materia ¿Es cierto como dice él que Hernández no tiene capacidad para entenderse con nadie?
Inexacto, ese ministro ha tenido la capacidad de liderar el consenso alrededor de la Reforma de la Ley General de Educación, con una comisión de expertos de todas las corrientes políticas y actores del sistema, como se observa en la foto en este artículo.
Por igual marcha a buen ritmo y con un consenso aún más amplio el Horizonte 24-34, como se denomina el nuevo Plan Decenal de la Educación que impulsa el actual gobierno.
Quienes no se llevan bien con Hernández son los grupos que han encontrado en él un hueso muy duro de roer a la hora marcharle como lobos hambrientos al tesoro que ven en el 4% del financiamiento de la educación preescolar.
No se llevan bien con el ministro los grupos politiqueros que han asaltado y usan en su beneficio la dirección de la Asociación Dominicana de Profesores, con un afán mercantilista que se ensucia en la sagrada vocación por la calidad de la educación.
En realidad, el ministro Hernández es motivo de orgullo para el gobierno y para el pueblo dominicano pues como sabemos su gestión no ha sido objeto de ruido alguno y los actores del sistema educativo, empezando por los alumnos y los padres, saben que la aguja educativa que se estancó en las últimas dos décadas, ahora se está moviendo con viento favorable.
Me apena que la eminencia que es el doctor Nieves incurra en un error mayor al coincidir con el feo espectáculo que dan programeros que hacen campaña por aspirantes a puestos en el nuevo período de gobierno.
Ha lugar al cuestionamiento a esa coincidencia de Nieves, pues en su comentario se permite proponer a un innominado candidato al ministerio, según él la persona “que conoce eso, que puede impulsar las mejores propuestas para el país”, pena que no tuvo el proponente la determinación de identificar a su postulado.
Luego de escuchar el video pregunté al amigo que me lo envió su opinión sobre el virulento ataque del comunicador al educador, y me dijo que “Ángel no merece ese tono de burla y rechazo extremo, por su indiscutible integridad y compromiso con la calidad de la educación”.





