Por Tony Pina
Ha muerto Hugo Tolentino Dipp, ha muerto la dignidad política y el ejemplo de las nobles causas.
Ha muerto uno de los más firmes propulsores del movimiento renovador universitario junto a Jottin Cury, Amin Abel, Marcelino Vélez Santana, Enma Vicioso, Emil Kase Acta y tantos hombres y mujeres que vislumbraron el nacimiento de una Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) mucho antes de la caída del sátrapa Trujillo.
Lo conocí siendo rector de la UASD, desde donde promovió una academia comprometida siempre con la lucha por una mejor República Dominicana, y fiel abanderado del Dr. José Francisco Peña Gómez jamás claudicó quien luego sería tres veces diputado y después Canciller de la República.
De trato y modales cultos y una educación académica exquisita fraguada en Francia y España, Tolentino Dipp fue un académico y político que honró la dominicanidad y se situó siempre al lado de la justicia y las mejores causas.
Su muerte embarga más allá del ámbito familiar, social y político, porque Tolentino Dipp hizo de su vida el mejor legado que pudo darnos. (Tony Pina)





