Sin vaselina; Danilo sigue.

Por Felipe Castro
La hipocresía ha estado presente en todos los actos del hombre, desde las acciones del poder mismo, hasta la mas mínima célula de la sociedad; la familia; que para las malas artes, es usual el disfraz de la simulación.

El lobo feroz una bestia sin escrúpulo, no tuvo el valor de tratar de comerse a la Caperucita Roja a capela; tuvo la nobleza de disfrazarse de la abuelita con los fines de timarla.

Para el amo y señor que maneja el Poder Ejecutivo hegemónicamente, quien domina todo, no le tiene respeto alguno al flagelo de la hipocresía; lo impone todo sin vaselina, no le pasa las manos al pueblo para aliviar su dolor institucional. Todo lo hace a la franca en esta vilipendiada nación.

No, valora la Constitución ni las Leyes, no observa los preceptos constitucionales, viola su propia palabra y sus promesas sin ningún pudor. Prevarica constantemente, en su función publica en favor y provecho propio y de los demás miembros del Comité Político de su partido.

A pesar de que el Sátrapa, está consciente que delincuente es aquel que transgrede e irrespeta la Ley, y por vía de consecuencia, quien viola la ley es un delincuente, consciente de eso, no guarda ningún temor a consecuencias futura; para el, el futuro sin el poder en sus manos no existe.

Este pequeño Monarca, para reelegirse modificó y pretende modificar la constitución de nuevo, aquella vez, con el dinero sucio de Odebrecht ahora lo pretende hacer con el irracional incremento de la deuda pública a la velocidad de la luz, con lo que convencerá a papeleta limpia, a la Asamblea Nacional, para lograr tan desmedida ambición.

Dicho presidente ha puesto todos los recursos del Estado a favor de la corrupción, la impunidad, y para desarticular los justos reclamos a favor del retorno a la institucionalidad.

Mientras la sociedad reclama justicia, el Sátrapa se empecina en degradar las instituciones; para tener control absoluto de la justicia; controla la Cámara de Diputado, el Senado, el control del Consejo Nacional de la Magistratura, la Cámara de Cuentas, tiene dos adláteres en el Tribunal Superior Electoral, y cuatro en la Junta Central Electoral, tiene poder absoluto en la Suprema Corte de Justicia, tiene a Jean Alain Rodriguez, en la procuraduría general de la republica, como garante de la impunidad e instrumento de extorción para conseguir apoyo forzado, quien creo su propia SIA, con Software y todo.

No conforme con ese gran poder mantiene el deterioro del sistema de partidos políticos, doy como ejemplo las piruetas de falsas asambleas fuera de los marcos legales que están haciendo autoridades apócrifas del PRD, con el apoyo de ese mismo poder en complicidad con la JCE, cuyo propósito es administrar las siglas de ese partido como plataforma, para que los legisladores cooptados, por el gobierno, desfiguren la constitución afín de que el Sátrapa, vuelva a presentarse a una nueva reelección, y con ello, garantizarles a los vendido, la incorporación en la boleta del partido secuestrado por el gobierno y puesto en manos de Miguel Vargas Maldonado.

El ególatra en cuestión, con tanto poder en sus manos, a través de sus bocinas trata de impregnar la percepción de que a corto plazo, no es posible su desplazamiento del poder, por la falencia de los partidos de oposición respecto de la implementación de políticas contundentes, que muestre garras y que le infunda temor a su desmedido poder.

Lo lamentable de todo eso es, que tenemos una sociedad de intelectuales mentalmente disfuncional; la gran mayoría adheridos al gobierno y una minoría que lucha en contra del Status Quo, pero, a pesar de esa noble acción viven enclaustrados en el ostracismo izquierdoso, los cuales no perciben como noble nada que venga de los Estados Unidos de América; los cuales se increparon con la petición hecha por el senador Bob Menéndez, tildándola de injerencia. Pero no hicieron lo mismo con los presidente Dilmas Roussef e Inacio Lula Da Silva, que hasta una oficina de sobornos instituyeron en el Palacio Nacional.

No es lo mismo la injerencia intervencionista de la Doctrina Monrroe de los Siglos XIX Y XX, que una petición recomendada por un senador de los EE. UU, preocupado por la preservación de Valores Democráticos en pleno Siglo XXI. Para lo bueno, hasta lo malo es necesario; para molo ojala nunca aparezcan los bueno.

Felipecastro23@hotmail.com

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